"Hola, soy yo, el headhunter"

Cristina Bomchil, Directora General de Valuar publica en iEco de Clarín una nota enmarcada en la sección Consejos –Management.

Se titula “Hola, soy yo, el headhunter” y hace referencia a una práctica común en el mercado de captación de Recursos Humanos en Argentina

Un consultor de búsquedas puede llamar en cualquier momento. No hay que preguntar cómo nos contactó ni hablar mal de otros jefes. Conviene explicar nuestra carrera de manera muy ordenada.

En el rubro IT en particular, el “hunting” se ha extendido mucho mas allá del “HeadHunting“, hoy cualquier profesional del área sin importar el seniority ( o años de experiencia) que denote su CV puede ser llamado al interno de su escritorio de trabajo, para recibir una oferta laboral.

La nota no hace referencia al mercado IT en particular, sino que ofrece consejos que comparto a la hora de recibir un llamado de este tipo. ( los marco en la nota)

Atender el teléfono debe ser una de las tareas de oficina más antiguas que existe y que más veces en el día estamos realizamos. Sin embargo, parece que aunque llevemos mucho tiempo haciendo esto aún no estamos preparados para ser 100% efectivos en este rol.

Pero imagine el impacto que esto puede tener cuando quien nos llama es un headhunter para ofrecernos participar de una búsqueda.

Para afrontar este paso con éxito hay ciertos secretos que podemos
revelar: cuando un headhunter nos llama siempre hay que responder, aunque sea para decir que no. Tengamos en cuenta que es positivo que nos contacten, porque eso quiere decir que alguien habla bien de nosotros en el mercado.

Además, tal vez esta oportunidad que nos ofrecen no sea tentadora, pero la próxima sí puede serlo. Es una ocasión para hacernos conocer y que nos tengan en cuenta, más allá de una base de datos. De hecho, es muy raro que el primer llamado del consultor termine en una incorporación. Al no conocerse previamente, sería muy afortunado que se trate de un perfecto “fit” con la vacante abierta.

Podemos recibir la llamada en cualquier ámbito. Por ejemplo en nuestra empresa, donde en ese caso lo mejor será devolver el llamado en un momento de tranquilidad, lejos de oídos indiscretos. Si nos recomendó alguien cercano, podemos recibir el llamado al celular. Hoy ya no se lo considera “invasivo”. Es importante estar atento a quién nos llama y a cuál consultora pertenece, para estar seguros de que es un llamado serio y de que hay una compañía sólida detrás.

No hay que insistir en intentar averiguar quién le acercó nuestro nombre o cómo llegó a nosotros. El headhunter casi nunca revela su fuente. Tampoco hay que insistir de qué compañía se trata, ya que lo habitual es mantener en reserva ese dato hasta las etapas más avanzadas del
proceso.

Aunque sí es imprescindible obtener determinada información: a qué se dedica la compañía, cuánta gente emplea, cuánto factura, cuál es su origen, a quién reporta la posición en cuestión, cuál es su alcance y responsabilidades, y qué posibilidades concretas y reales de desarrollo ofrece.

Luego de este contacto inicial, y si lo que teníamos que hacer lo hicimos bien, vamos a tener un encuentro personal.

Esto será sumamente productivo y por eso hay que evitar todos los errores posibles. Pero esta vez con otras reglas:

Lo ideal es organizar una entrevista y conocerse cara a cara. Mostrarse interesado en aportar datos de nuestra carrera, para demostrar confianza en nosotros mismos y en nuestras posibilidades.

Muchas veces la reunión resulta útil porque el headhunter nos da consejos de cómo encarar un desarrollo profesional y la charla tiene una contribución que puede ir orientándonos.

La mejor manera de afrontar una entrevista es escuchando al consultor y dejando que quien maneje la entrevista sea él. Mostrar iniciativa, energía y compromiso con la narración, pero no avasallar. Ser claro y directo en las respuestas, no salirse del tema central de la pregunta.

Hay que ser precisos con las fechas y la cronología. Dar razones muy bien fundamentadas sobre los motivos de cambio de cada trabajo.
Estas explicaciones y los logros en cada rol, dan la radiografía del
candidato.

Explicar, si es el caso, que uno no está en una búsqueda activa, pero que estamos abiertos a explorar opciones verdaderamente desafiantes. Si hace poco cambiamos de trabajo, mejor mencionar que el proyecto está recién empezando y que sería muy difícil pensar en otra nueva actividad, por el momento.

Nunca hay que hablar mal de empleadores pasados. Es preferible presentar la cuestión como una suerte de culturas diferentes que plantear diferencias personales. Tampoco hay que negarse a mencionar la remuneración actual, le ayudará al entrevistador a saber qué nivel será atractivo.

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